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Portada  |  04 mayo 2019

Contratado por un día: Roberto Funes Ugarte se prueba como camionero repartidor

Cómo es estar en la piel de uno de ellos después de trabajar para la empresa de transporte EncoPress, de General Pacheco.

No producen nada, pero están presentes en casi todo lo que consumimos a diario. Es que los obreros de carga y descarga son un eslabón imprescindible en la cadena de comercialización. Primero, yendo de la fábrica a los locales mayoristas o a los depósitos, y después a los negocios minoristas. Siempre con una misma herramienta: la fuerza de su cuerpo, en especial la de sus espaldas.

En otra entrega de Contratado por un día, Roberto Funes Ugarte sintió lo que es estar en la piel de uno de ellos después de trabajar para la empresa de transporte EncoPress, de General Pacheco.

La principal adversidad que tienen que enfrentar quienes se dedican a la carga y descarga es el peso de lo que transportan. A veces tienen montacargas o carritos, pero en la calle lo que más se usa es la propia espalda.

Y muchas veces, sobre todo en la zona céntrica, no pueden estacionar los camiones frente a los lugares de descarga, lo que los obliga a caminar varios metros, incluso cuadras, para poder concretar la entrega de mercadería.

De ahí que, más allá de las fajas que usan y las precauciones que toman –por ley no se pueden cargar más de 25 kilos juntos por persona- el 60 por ciento sufre problemas lumbares con el correr de los años.

También por eso es un gremio monopolizado por los hombres. Menos del 1% son mujeres, aunque la proporción aumenta en los depósitos, donde ellas suelen empaquetar los productos que luego son transportados en los camiones.

El sacrificio no tiene una gran recompensa económica. Si bien hay distintas categorías, en promedio perciben un sueldo neto de apenas 22 mil pesos mensuales, de acuerdo con la última paritaria celebrada entre las empresas y la Unión de Trabajadores de Carga y Descarga de la República Argentina.

Y a las dificultades que tiene el trabajo en sí mismo, se deben añadir las de estar buena parte del día en la calle. Eso implica afrontar desde incidentes con otros conductores al estacionar, hasta graves problemas de inseguridad, como les sucedió a Alejandro y a su padre, Horacio.

Sufrieron asaltos, intentos de secuestro y hasta un ataque a tiros. Por eso el de carga y descarga es un trabajo que pesa mucho. Y no solo en la espalda.

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