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Portada  |  14 octubre 2019

Mediums, cuando la muerte no es el final

La mediumnidad, actividad de canalización de espíritus, es una práctica habitual en Argentina. Tan criticada como temida, esta disciplina sobrevive al paso del tiempo y los consultantes se suman generación tras generación.

Denostados por la ciencia, los médiums aseguran que sus percepciones son reales y que estas sensaciones aparecieron en sus vidas desde la niñez. Cuentan que muchas veces creyeron estar locos hasta que pudieron interpretar y entender lo que les ocurre.

Según el doctor en antropología e investigador del Conicet, Nicolás Viotti; la mediumnidad es una práctica habitual del mundo espiritual, no sólo como práctica aislada sino también para religiones institucionalizadas como el cristianismo o con raigambre africana como el umbandismo.

Para Viotti, el fenómeno hay que tomarlo en serio y no simplificarlo a problemas psiquiátricos o estafas; porque para las personas que lo viven, y lo practican, esto es real y es parte de un sistema cultural específico. Además, en toda sociedad coexisten planos de realidad distinta; si bien en la nuestra rige el racional-científico, conviven con ésta otras en las que se incluyen personas que dicen percibir a los muertos, entidades o ángeles; y otras que lo validan.

Siguiendo con esta línea de pensamiento y luego de haber estudiado la génesis de la mediumnidad, asegura que acá en Argentina fue muy fuerte su realización durante las primeras décadas del siglo XX, pero que luego la práctica fue perseguida tanto por la Iglesia Católica como por el Estado por ejercicio ilegal de la medicina.

Leonardo Kessler es conserje en un hotel, está casado y tiene dos hijos. Las percepciones extra sensoriales dice que comenzaron cuando era muy niño. En su cotidianeidad, su mujer asegura que por momentos se vuelve un problema ya que estas conexiones con espíritus le ocurren todo el tiempo. “Hay ocasiones en las que estoy durmiendo y me despiertan para contarme alguna banalidad, o insisten para mandarle un mensaje a alguien. Me ha ocurrido que me puse en contacto con esa persona que un ser desencarnado (muerto) me pedía que le llevara un mensaje y que no me creyeron; a veces es difícil porque hay mucho escepticismo. Yo soy honesto y hago esto como un servicio”, cuenta. Desde 2016 que Leonardo comenzó a hacer sesiones y, además, tiene un portal en Facebook donde sus seguidores le piden las canalizaciones de seres queridos. Las sesiones privadas las cobra, pero habitualmente sortea sesiones gratuitas y realiza lo que el llama “mateadas mediúmnicas” en donde invita a personas comunes a participar.

Carolina Campos se define “angelóloga” y asegura que el tipo de mediumnidad que realiza se canaliza a través de los ángeles. Esta práctica la empezó a realizar en 2014 y lleva más de diez libros publicados sobre el tema. Dicta seminarios a los que concurren centenares de personas y asegura que cualquier persona tiene la capacidad de ser médium con práctica y fortaleciendo su costado espiritual. Ella está casada con un analista de sistemas que siempre fue escéptico a estas cuestiones metafísicas, sin embargo cambió su punto de vista y actualmente cree fervientemente en esta práctica tras constatarlo personalmente. Carolina cobra por las sesiones, pero asegura que el dinero no es un problema; ha realizado servicios completamente gratuitos cuando el consultante no podía abonarlo.

Para los consultantes, la necesidad de conectar con ese ser querido fallecido se transforma en algo vital. Ese mensaje que reciben a través del medium dicen que los sana y los impulsa a seguir adelante. Aunque no puedan ver a sus seres queridos, lo que sucede en esa sesión tiene efectos concretos sobre la realidad de esas personas.

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