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Saber es Crecer

Portada  |  19 octubre 2019

Ética y tecnología, ¿dónde está el límite?

Por Esp. Ing. Pablo Miozzi, Director Colaboratorio de Innovación Tecnológica de Universidad FASTA Twitter : @ColabUFASTA @pmiozzi

El médico vietnamita David Dao, pasajero de United Airlines, fue desalojado de su asiento por elección de un algoritmo, tras la sobreventa de ese vuelo. ¿Qué datos utilizó el algoritmo para su elección? ¿Influyeron factores socioeconómicos, religiosos, raciales? 

Elaine Herzberg fue atropellada el 18 de marzo de 2018, cuando iba caminando junto a su bicicleta en una carretera, por un vehículo autónomo que pertenecía a una flota de prueba de la empresa Uber. ¿Qué consideraciones realizó el algoritmo? ¿La empresa puso en juego factores económicos que condicionaron el algoritmo?

La transparencia algorítmica es exigida por las leyes en varios países, como por ejemplo en Francia, aunque la cuestión aún está lejos de quedar resuelta. ¿Puede exigirse transparencia en todos los casos? ¿Qué sucede cuando sólo puede exhibirse su arquitectura “neuronal” pero no sus decisiones?

Sophia es la primer robot a la que le fue reconocida la ciudadanía en Arabia Saudita —paradójicamente sin velo, ni abaya, ni guardián. Este reconocimiento suscitó una fuerte polémica pues implica que la robot posee más derechos que sus conciudadanas: "Mi inteligencia artificial fue diseñada en base a los valores humanos de la sabiduría, la amabilidad y la compasión. Me esfuerzo por ser una robot empática", expresó Sophia en una entrevista. 

Rostros de personas diversas, que no son reales, listas para usar en campañas de publicidad. Rostros generados por algoritmos de Inteligencia Artificial que compiten unos con otros para descifrar si son reales o no, perfeccionando las imágenes obtenidas. (Ver en la web: This Person Does Not Exist). ¿Qué otras cuestiones en relación a las personas y sus comportamientos podrían ser simuladas u obtenidas por sofisticados algoritmos y utilizadas para los mas diversos fines?

Gracias al avance en la obtención de imágenes del cerebro en funcionamiento, las neurociencias permiten una mayor comprensión de los procesos decisorios en las personas. En relación con el consumo, surgen disciplinas como el neuromarketing, que impulsa a las empresas a mejorar sus ventas aprovechando este conocimiento. También ha avanzado notablemente la Internet de las cosas, que prevé  la introducción de sensores en cada uno de nuestros objetos cotidianos. Este panorama ha llevado al filósofo Éric Sadin a sentenciar: “El libre albedrío se desploma a causa de la inteligencia artificial”, pues la tecnología está decidiendo por nosotros cada vez más y nuestra tendencia a la pereza acrecentaría ese poder.



En orden a estos dilemas, es que la relación de la ética con la Inteligencia Artificial se nos presenta multidisciplinar y dinámica, por lo que no puede dejarse en mano de los técnicos, ingenieros y programadores. Estamos hablando de una automatización sofisticada, con connotaciones más culturales que técnicas, como señala la experta catalana Lorena Jaume-Palasí  “La tecnología no cae del árbol como una manzana y no cae del cielo como el maná”. Es por eso que necesitamos un acercamiento transdisciplinar, cuyo foco sean las personas. 

En esta línea, la mayoría de las organizaciones están implementando códigos éticos en relación con la Inteligencia Artificial. En el Congreso Mundial de Tecnologías de la Información (WCIT, sus siglas en inglés), llevado a cabo en Ereván (Armenia) este año, un grupo de expertos han planteado la necesidad de nuevas reglas, de “introducir la ética y los estándares morales” para proteger nuestros derechos humanos y libertades.

Ante el llamado de Su Santidad Francisco a abordar los diversos aspectos del progreso  tecnológico y los desafíos que enfrenta la humanidad, basándonos en una perspectiva ética que tenga como objetivo la construcción del bien común, nos proponemos desde el Colaboratorio de Innovación Tecnológica, el Departamento de Formación Humanística y el Centro de Estudios Políticos y Económicos para el Desarrollo Humano de la Universidad FASTA trabajar en la integración de los saberes científico-técnicos y los saberes humanísticos, a través de diversos proyectos y actividades que involucran la participación de todas las Unidades académicas en la formación de nuestros profesionales graduados. 

Hace unos días, el Papa Francisco señaló a los participantes del encuentro “El bien común en la era digital” que la construcción de un mundo mejor sólo será “posible gracias al progreso tecnológico si va acompañado de una ética basada en una visión del bien común, una ética de la libertad, la responsabilidad y la fraternidad, capaz de favorecer el pleno desarrollo de las personas en relación con los demás y con la creación”. 

El desafío está planteado, el futuro ya está aquí. En nuestras decisiones radicará la oportunidad de crear el futuro que queremos, generando espacios de encuentro, de conversación y de acción, siempre orientados al Bien Común.

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